El acto institucional se iniciará con una eucaristía en la basílica de Nuestra Señora de los Milagros a la una de la tarde, para después proceder a la entrega de las copias en pergamino de las actas de nacimiento así como de una placa conmemorativa del an
El acto institucional se iniciará con una eucaristía en la basílica de Nuestra Señora de los Milagros a la una de la tarde, para después proceder a la entrega de las copias en pergamino de las actas de nacimiento así como de una placa conmemorativa del an
La Diputación, a través de su Centro de Acción Social (Ceas) Ágreda-Ólvega, rendirá, junto con el Ayuntamiento local, homenaje mañana sábado a Amalia Pelarda Artiga con motivo de su cien cumpleaños. Será en Ágreda, localidad que la vio nacer y en la que ha pasado toda su vida. El acto institucional se iniciará con una eucaristía en la basílica de Nuestra Señora de los Milagros a la una de la tarde, para después proceder a la entrega de las copias en pergamino de las actas de nacimiento así como de una placa conmemorativa del aniversario. A continuación, la familia celebrará un almuerzo privado en un restaurante de la Villa de las Tres Culturas.
Amalia tuvo dos hijos, María Jesús y José, fruto de su matrimonio con Agustín Puyuelo, también agredano, quien fallecería en el frente durante la Guerra Civil Española mientras ella estaba encinta del segundo hijo.
Este hecho y las carencias provocadas por la contienda apremiaron el espíritu de superación de la homenajeada, quien logró sacar adelante a su familia mediante un estanco y el trabajo doméstico en algunos domicilios pudientes de la localidad. Siempre en compañía de su hermano Luis (llamado cariñosamente Che), que falleció hace ocho años, Amalia apenas ha tenido tiempo de dedicarse a afectos familiares, incluso, como aseguran sus descendientes, el carácter de intenso trabajo a lo largo de su vida hizo que “nada se le pusiera por delante”. Por ello, ha estado pendiente de manera práctica y eficiente de los suyos, incluso en la etapa de jubilación y hasta hace diez años, dando en todo momento muestras de su vitalidad: “Siempre tenía buenas piernas para llegar a todo”, atestiguan los cercanos, circunstancia que hacía de ella una mujer entregada por entero a las labores del cada día.
La saga de Amalia se continúa con seis nietos y ocho biznietos, quienes disfrutan de su compañía en temporadas alternas en Zaragoza y en Ágreda, domicilios respectivos de sus dos hijos.
Actualmente, la centenaria agredeña necesita ayuda para caminar y su vista, único sentido que estuvo mermado en sus cien años, se halla deteriorada. Su carácter ha pasado a ser tranquilo, en una vida sosegada, manteniendo breves conversaciones. Pese a todo, conserva buen apetito y acepta de buen grado lo que sus hijos y nietos le indican en el devenir cotidiano.
Soria, 21 de noviembre de 2008
Viuda durante la Guerra Civil, ha dedicado su vida a sacar adelante a su familia en Ágreda rnrn