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CAMINO
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El Campeador y el viajero han llegado a Alcubilla de Avellaneda. Es el principio de una ruta en la que el tiempo, prescindiendo de las dimensiones, se hace uno. Esta vez el visitante no encontrará en la guía que tiene entre sus manos un periplo detallado de lo que ha de hallar. La mayoría de las localidades por las que pasará en su búsqueda de los pasos cidianos están pormenorizadas en otros itinerarios, ya que forman parte de tierras de El Burgo, Berlanga, Medinaceli y la Ribera. No quisimos reiterarnos. El espacio es a veces tirano y las líneas repetidas sobran en el papel, así que le bastará con remitirse a otras rutas, en las que los pueblos se desentrañarán con más minuciosidad. Rodrigo Díaz de Vivar entró en estas tierras en lo que era su cuarta jornada de destierro. Venía de Burgos, de donde había sido expulsado por el Rey Alfonso, aquél contra el que el Campeador había luchado tiempo atrás y ahora se proponía servir. El exiliado medieval (¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!) hubo de dejar su tierra con pesares y mesnadas y se lanzó al largo camino que le llevaría en repetidas ocasiones a la esquina provincial en la que hoy nos encontramos. |
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San Esteban de Gormaz, cabecera de la ribera vinícola soriana y villa declarada Conjunto Histórico Artístico, detiene el camino junto a las orillas del Duero. Los sabores medievales de la que fuera un día Puerta de Castilla con fortaleza estratégica y soberbia asaltarán al viajero, bien avenidos con los rastros de la cultura celtibérica y el románico generoso. El Cantar del Mío Cid le hará sus honores reiterados tanto en el Destierro como en la parte dedicada a la Afrenta de Corpes. Si la teoría de Menéndez Pidal fuera la cierta, el juglar que escribiera El Destierro era natural de la villa, mientras que La Afrenta fue obra de un medinense. Eso explicaría el detalle con que la zona es retratada en el Cantar, así como la bondad dedicada a un San Esteban que dio posada a las hijas del Campeador tras ser maltratadas por sus maridos en el Robledal de Corpes. Es el paraje que da entrada a otra localidad soriana , Langa de Duero. La Segontia Lanka celtíbero-romana fue punto de choque entre castellanos y musulmanes; en esta franja de límites un torreón recuerda al Castillo de Álvaro de Luna. Su silueta domina este pueblo de soportales y cuya iglesia con reminiscencias góticas oculta laderas rocosas taladradas para fermentar uva. En el vértice de la provincia nos topamos con Castillejo de Robledo, pueblo de piedra y sabinas que acoge en su vientre de valle leyendas, historia y belleza. Viñedos y lagares conversan en él, en una combinación perfecta que lo convierte en atractivo -aunque poco conocido- punto para el turismo y el descanso. Entreténgase: una inteligente fusión de pasado y presente le saldrán al paso. Tiempo detenido en el templo y el castillo templario, en las ermitas y la memoria. Tiempo que fluye hacia adelante en la Escuela de Caza y Prácticas Cinegéticas, en las viñas replantadas hace pocos años que auguran excelentes caldos y en la recuperación de la mejor de las tradiciones gastronómicas, a base de lechón exquisito y tradición merendera de carne asada con buena leña y regada con mejor caldo. Y más tiempo para Castillejo en esta guía, que se adentra por sus detalles en la ruta por la Ribera del Duero.
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Atravesando Alcubilla del Marqués.El camino rural que arranca en Uxama no es sino la antigua Quinea a la que alude el Cantar cidiano. Pero el viajero puede llegar a Alcubilla por carretera, donde descubrirá lo que era fin de Castilla para el batallador medieval y encontrará museo etnográfico, bodegas, vino fresco y deliciosas chuletas asadas con el sarmiento del viñedo. Ya en Tierras de El Burgo, el antiguo castro de Uxama asoma su faz celtíbera y romana por encima del Valle del Ucero. Bajo él se encuentra la medieval Osma y el que fuera un día su burgo humilde. El Burgo de Osma, repleto de historia, patrimonio y sabor catedralicio es hoy Conjunto Histórico-Artístico, buena meca gastronómica y pueblo abierto a la expansión y al turismo. Una vez más, remitimos al viajero a las páginas donde la monumental villa se prolongará en arte, cultura y visitas de apretada agenda. | ||||||||||||
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Siga el viajero llenándose de hermosuras cidianas. Está a punto de encontrarse con otro perfil desafiante y altivo. Un castillo varado en el aire se alza en medio de la llanura. La fortaleza de Gormaz se levanta en una meseta que bien pudiera haber sido puesta a propósito en el valle ocre. Milenaria, sólida, extensa y altiva, nació en el siglo X de manos de cuadrillas árabes que construyeron una edificación de más de un kilómetro de perímetro y una longitud de 370 metros. Suba. Rompa la horizontalidad castellana. Ascienda a uno de los principales centros de defensa del Duero considerado la más extensa fortaleza de su época del Viejo Continente. Hay viento. Viento, silencio y memoria. Por aquí han pasado califas y caballeros, nombres árabes y castellanos: Galib, Almanzor... y el Cid, que un día fue su alcaide. Vaya a la puerta califal. De momento, nos vamos de la mano de Díaz de Vivar y sus huestes camino a Berlanga de Duero de la que fue señor el Cid y en la que tomaron posada sus hijas antes de regresar a Valencia. Centro turístico, cultural y administrativo de la Tierra que lleva su nombre, es portadora por hecho y derecho del título de Conjunto Histórico Artístico -el primero de la provincia-, con una Colegiata del XVI que suma la catalogación de Monumento Nacional. Una lista extensa de lugares que visitar se nutre de casas solariegas y palacios, soportales castellanos bajo las balconadas dulces, arquitectura de ladrillo con madera de sabina y adobe, suelos de piedra, rollo gótico, excelente mesa, una ermita cercana -espléndida, mozárabe y mística- llamada San Baudelio... y mil puntos suspensivos para poner aquí y explicar en otra ruta con más tino y espacio, dejando ahora al viajero y al Cid un camino que va tocando a su fin castellano y su principio alcarreño. Pero antes de dejar partir al caballero a la cercana Guadalajara, un pueblo al pie de la sierra de la Pela entrega colores al aire mientras crea su particular oasis en la meseta. Es Retortillo, ciudad amurallada en tiempos y abierta a los cuatro puntos cardinales que fue albergue y cruce de culturas enfrentadas. En él, rojo de piedra arenisca, los árabes y los cristianos vinieron a juntarse a un lado y al otro de este lienzo que ahora se hace tendal y seca sábanas al sol. Y por la sierra de Miedes, hoy de Bulejo, atraviesa el Campeador su recorrido de exilio, dejando tras de sí las tierras de la Castilla Vieja para adentrarse en la Nueva por Guadalajara. Más allá, y recién llegada de la Alcarria, la ruta del Campeador se dirije a la aragonesa Calatayud atravesando el término de la soriana Layna por el valle del Arbujuelo. La ruta sigue por Ansarera y asciende hasta Medinaceli, una villa hermosa y bien cuidada en la que hoy tienen casa pintores, escultores y galeristas.
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AULA ARQUEOLÓGICA DE MEDINACELI 635 647 666 y 635 647 669 Del 1 abril al 14 junio y del 16 septiembre al 8 diciembre Sábados de 11 a 14 y de 16 a 19 Domingos y festivos de 11 a 14 De martes a viernes sólo visitas concertadas Lunes cerrado Del 15 junio a 15 septiembre De martes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 20 Domingos y festivos de 11 a 14 Lunes cerrado |
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