T I E R R A
D E   
Á G R E D A

La Barbacana

 

Vozmediano

 

astilla -que no el tiempo largo y la comarca paciente- anuncia al este de Soria su despedida roja. Pronto dirá adiós en el mapa físico y político esta provincia -lo dijo Machado mejor y en verso- que se vuelve barbacana hacia Aragón. Allí, la mixtura se adueña de la tierra, traspasándola de triángulos de amor y de guerra entre cristianos, hebreos y musulmanes. El cielo bendiga el final de la región ancha: preñada de leyendas al influjo del Moncayo, la comarca es rica, mestiza, multiplicada. Un mundo triple traducido en el magnífico legado cultural, arquitectónico y urbanístico que en ella espera.
Camino de Ágreda, “villa de las tres culturas”, un rosario de pueblos sirven de prólogo histórico y paisajístico. A ambos lados de la carretera quedan las iglesias románicas de Fuensauco, Tozalmoro y Omeñaca, la llanura rojiza que procura caminos a las entrañas serranas, un desvío y una seducción: la comarcal que va desde Matalebreras hasta Castilruiz se arrebata de risqueras y miradores naturales... Al fondo, alzado sobre la margen derecha del río Alhama, San Felices esboza dibujos de castillo antiguo y urbanismo árabe, en relieves por los que llenar los ojos de arquitectura popular. El mundo, prieto en privilegiadas panorámicas, se detiene abajo.
De nuevo en la carretera de Zaragoza, otro desvío nos lleva a Añavieja. Cuna del escritor Avelino Hernández y célebre por sus patatas fritas, la aldea construyó su templo en el siglo XII con restos de la vecina Augustóbriga, nuestro próximo objetivo: en la calzada que comunicaba Numancia con Caesaragusta -ahora se llama Zaragoza-, el actual Muro de Ágreda conserva recinto amurallado de tres kilómetros y fuente romana, además de iglesia nacida en el XII
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El Moncayo

Compartida por Aragón y Castilla, la piedra colosal que Hércules colocara sobre la morada del dios Caco como castigo por haberle robado los bueyes, observa los trigales de la meseta y la depresión del Ebro. Techo de la provincia y de todo el Sistema Ibérico, monte sagrado para los celtíberos, cuna mitológica de los romanos, vigilante inmenso de la Soria Barbacana, el Moncayo ofrece múltiples senderos en los que desentrañar bellezas, mientras una sugestiva hidrografía ejecuta su baile subterráneo. La montaña aragonesa propone varios puntos de acceso; la soriana, un itinerario que parte desde Ágreda hasta Vozmediano, en un camino de pino, roble, hayedo y frescuras hasta el Pico de San Miguel, a 2.300 metros de altitud. La cumbre desborda de sensaciones: a un lado, la tierra soriana con Albarracín al fondo; al otro, el Ebro pinta riberas polícromas; si el día está despejado, una cadena montañosa se alza al final. Se llama Pirineos.

 

 

 

 El Moncayo

 Ventana gótica (Ágreda)

Y volvemos, para seguir viendo y viviendo, en dirección a Ágreda. La palabra se detendrá más tarde en su universo moro, judío y cristiano. El viajero lo hará ahora, con la vista llena de líneas y patrimonio. Entretanto, permitan al texto seguir hasta el castillo gótico de Vozmediano y el bello nacimiento del Queiles; deslizarse hasta Aldehuela de Ágreda, punto de partida de varias sendas al Moncayo; acercarse hasta  Ólvega... Asentada entre el Moncayo y el Madero, la localidad vive acunada por un recinto de montañas que, vigías de su carácter fronterizo y sus más de tres mil habitantes, protegen un paseo por los diferentes estilos de la provincia: desde el gótico de Santa María la Mayor al románico tardío de la Virgen de Olmacedo, pasando por la confluencia de siglos en San Roque, la Soledad y Los Mártires, del XIII. Otra ruta, señalizada por un sendero de Pequeño Recorrido (PR), internará el viaje por las entrañas de la tierra. La Mina Petra, que en otro tiempo abrió sus carnes de sierra y metal férreo, es hoy un escenario impresionante, lleno de silencios sobrecogedores y belleza extraña que está siendo recuperado como atractivo turístico.
El viaje nos llevará a Cueva de Ágreda, donde la tierra descubre su mundo íntimo de estalactitas y estalagmitas en la cavidad que le da nombre... Más allá, casi pisando el límite regional que marcan los mapas, Beratón recuesta sus encantos a las faldas del Moncayo. Con sus más de 1.300 metros de altitud, el pueblo más alto de la provincia aguarda bellezas tiernas y bruscas al tiempo. Su nacimiento es romano. Su encinar, sagrado para los celtíberos. Sus vistas, suaves parajes desde el agujero del viento e impresionantes cortados donde el aragonés Purujosa lanza desafíos a la gravedad. Descubra o relea las leyendas de Bécquer. La corza blanca y Los ojos verdes nacieron por estas tierras... Y de la mano de nuevo del poeta romántico, nos vamos hasta Noviercas: una torre de época árabe muestra su rostro reconstruido en las guerras fronterizas cristianas y todavía resiste la casa en la que vivieran él y su esposa y musa, Casta Esteban.

Nacimiento del río Queiles

Muy cerca de Vozmediano, en una ladera de senda verde y jugosa que parte del pueblo, el río Queiles nace a borbotones de mil quinientos de litros de agua por segundo. Lo hace de pronto, manantial transparente y violento que se revela como el más espectacular de Europa en lo que a flujo de litros se refiere. A veces, sin aviso previo, este nacedero en el que no faltan las leyendas, ellas siempre brotan vehementes en las surgencias-, guarda silencio por algún tiempo, mientras su génesis subterráneo continúa oculto para aparecer, con idéntica imprevisibilidad, más tarde. No es sino la declaración al aire, misteriosamente caudalosa, de la riqueza hidrográfica del Moncayo, cuyo fondo tectónico se inunda de precipitaciones en todos los sentidos.
 


Más allá está Almenar, enclave estratégico árabe hasta finales del siglo VIII en cuyo castillo del XV, el mejor conservado de la provincia, vio la luz Leonor, la esposa de Machado. De nuevo, esta tierra plagada de leyendas nos cuenta la liberación milagrosa del Cautivo de Peroniel por la Virgen de la Llana. Más lejos, en un despoblado cuya calzada recuerda su importancia como plaza romana, el fantasma de Masegoso arrastra sus cadenas por un torreón de leyenda, amor y muerte... Quizá sea el Moncayo, que ejerce su influjo mágico y llena de fantasías la tierra.

 

 

Puerta emiral (Ágreda)

Detalle retablo (Sta. Mª La Mayor Ólvega)

Palacio de Los Castejones (Ágreda)

greda es por excelencia la encrucijada geográfica e histórica en la que vino a confluir un mundo triple. Su historia, hecha de deseos enfrentados primero entre hebreos, árabes y cristianos y después -todo se quedó en casa- entre castellanos y aragoneses, se prolonga fusionada por las calles compartidas de esta localidad fronteriza, en cuyos campos se jugó a sangre en más de una ocasión la paz de la península. Gestado en etapa de afanes conquistadores y guerreros, el pródigo pasado agredeño se quedó así traducido en un magnífico legado cultural, que inmortaliza arquitectura y urbanismo de su mestizaje abierto: los restos de la muralla y las dos puertas emirales ponen la nota árabe en la villa; las calles de la judería conservan su trazado en las cercanías del barrio moro, y el asentamiento cristiano se afianza en templos y edificios de diferentes estilos, amén de la arquitectura popular y noble del resto de la localidad. Es esa suerte de triángulo de amor y guerra la que la bautizó con  el sobrenombre de ‘villa de las tres culturas’.

La Dama Azul

Una mujer agredeña reúne historia, religiosidad y un punto de esoterismo: dicen que la Venerable Sor María Jesús de Ágreda, asesora espiritual y política de Felipe IV, era capaz de estar en dos sitios a la vez, bilocada en su clausura conventual y a miles de kilómetros a un tiempo. Cuentan que los indígenas de Nuevo México y Texas eran visitados por una ‘Dama Azul’ que no era sino la monja del XVII, la misma que en el Convento de la Concepción de Ágreda, donde hoy descansa su cuerpo incorrupto, escribió una extensa obra literaria, en la que destacan títulos como ‘La Mística Ciudad de Dios’.       

 

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Preñada de leyendas al influjo del Moncayo, la comarca es rica, mestiza, multiplicada.
Allí , el cielo bendiga el final de la región ancha, la mixtura se adueña de la tierra, traspasándola de triángulos de amor y de guerra entre cristianos, hebreos y musulmanes
      

Castillo de Almenar

 

La cristiandad, con fuerte influencia aragonesa, hace en Ágreda su reparto generoso: hay románico y pintura del XV en la rara planta de dos naves de Nuestra Señora de la Peña -la iglesia más antigua de la localidad-, el gótico de San Miguel se mezcla con la torre románica del XII y uno de los mejores retablos del renacimiento soriano; la iglesia gótica de San Juan conserva en su vientre elementos románicos, un importante conjunto pictórico sorprende en la Basílica de los Milagros... En las calles, salpicadas de templos de facturas diferentes y conventos del XVII, la arquitectura civil levanta sus testimonios polifacéticos en el palacio renacentista de la plaza Mayor, las construcciones populares y las casas solariegas, las murallas, un palacio de los Castejones sólido y clasicista, la antigua alhóndiga... Más allá, conviviendo con los ecos sacros del portal de Santo Domingo, la calle Vicente Tutor introduce memorias hebreas a media altura. El edificio que allí se levanta está considerado la Sinagoga de una población que se asentó en las calles colindantes del barrio árabe, y cuyo más franco exponente lo encontramos en la calle de los Zapateros. Y junto a la Ágreda judía, un cartel desde el arco de Felipe II da la entrada a un mundo que traza el Medievo, y en el que un recinto encuentra paso en sus dos Puertas Emirales. Estamos en el Barrio Árabe, cuya fuente formara parte de los sistemas de regadío y donde conviven notas cristianas como el Torreón de la Mota o la ermita adosada al lienzo. A extramuros, paseos, fuentes y merenderos en la Dehesa, recorridos invernales con jardín barroco junto al Queiles... un callejeo a pie, multiplicado y diverso.  

OFICINAS DE TURISMO:

 

Patronato Provincial de Turismo.

C/ Caballeros, 17. 42002, Soria.

Tfno. 975 220 511.
Fax. 975 231 635.

e-mail: turismo@dipsoria.com

http://www.sorianitelaimaginas.com
Soria 42002.

C/ Medinaceli, 2.

975 212 052. Abierta todo el año.

El Burgo de Osma 42300.

Plaza Mayor, 9.

975 360 116. Abierta todo el año.

Medinaceli 42240.

689 734 176. Abierta todo el año.

Abejar 42146.

975 373 297. *

Ágreda 42100.

Plaza Mayor, 1. 976 192 714. *

Almazán 42200.

Plaza Mayor, s/n. 975 310 502. *

Berlanga de Duero 42360.

Plaza Mayor. 975 343 433. *

Garray.

975 252 001.

San Esteban de Gormaz 42330.

975 350 292. *

San Leonardo de Yagüe 42140.

975 376 052. *

Vinuesa 42150.

Castillo de Vinuesa s/n.

975 378 170.*
 * Abiertas fines de semana, desde Semana Santa hasta Navidad y todos los días de verano.

 
Textos: Susana Gómez 

 

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